El aguacate mexicano es sinónimo de calidad y orgullo nacional. Pero el verdadero valor de nuestra industria no solo está en los huertos y las exportaciones, sino en el compromiso con las personas y la responsabilidad social. Por eso, prevenir y erradicar el trabajo infantil es una prioridad ética, legal y estratégica para toda la cadena productiva. 

El Capítulo 23 del T-MEC establece que México debe respetar y aplicar los derechos laborales fundamentales reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre ellos la abolición efectiva del trabajo infantil y la eliminación de sus peores formas. Este compromiso no es opcional: forma parte de las reglas del comercio internacional y su incumplimiento puede tener consecuencias comerciales. 

En México, la Ley Federal del Trabajo es clara: está prohibido emplear a menores de 15 años y existen restricciones estrictas para adolescentes de 15 a 17 años, especialmente en actividades peligrosas. El trabajo agrícola puede implicar riesgos físicos, uso de herramientas y exposición a agroquímicos, por lo que la protección de niñas, niños y adolescentes es fundamental. 

Además, México ha ratificado los Convenios 138 y 182 de la OIT, que obligan a fijar una edad mínima de admisión al empleo y a erradicar las peores formas de trabajo infantil. Estos estándares internacionales refuerzan la importancia de que cada eslabón de la cadena del aguacate actúe con responsabilidad y vigilancia permanente. 

Evitar el trabajo infantil no solo protege derechos: también fortalece la reputación de la industria ante los mercados internacionales, cada vez más atentos a la sostenibilidad y a las cadenas de suministro responsables. La confianza de nuestros socios comerciales se construye con cumplimiento, transparencia y acciones concretas. 

¿Qué significa esto en la práctica? conforme a la Ley Federal del Trabajo y al principio constitucional del interés superior de la niñez, ningún menor debe encontrarse trabajando en un huerto, independientemente de quién lo haya contratado o cómo haya llegado ahí. El solo hecho de que preste servicios dentro del predio genera responsabilidad solidaria para el propietario, al ser el beneficiario directo de una mano de obra infantil expresamente prohibida por la ley. Esta responsabilidad es ineludible y prioriza la protección integral del menor por encima de cualquier relación contractual o esquema de subcontratación. 

En APEAM, creemos que el éxito del aguacate mexicano debe crecer junto con nuestras comunidades. Cuidar a la niñez es sembrar desarrollo, estabilidad y futuro. Porque cuando decimos que nuestro aguacate es de clase mundial, también afirmamos que detrás de cada fruto hay trabajo digno, respeto a la ley y un compromiso firme con la niñez de México. 

APEAM, A. C.